Tanto el
concepto de derechos humanos, como el de desarrollo, son dinámicos y están abiertos
a continuas interpretaciones. Así, la revolución tecnológica abre un nuevo
escenario para el ejercicio o la transgresión de los derechos humanos y del
derecho al desarrollo.
De este modo,
resultaría parcial acercarse a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC)
como el Internet y su aportación al desarrollo con enfoque de derechos humanos
sin enmarcarlo en su fase comunicativa, para enmarcarla en las corrientes de
comunicación para el desarrollo y el cambio social, en los derechos a la
información, la comunicación y el ciberespacio.
La inclusión del
debate sobre los derechos humanos en la cooperación al desarrollo es
relativamente nueva. No es hasta la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
los Derechos Humanos, celebrada en Viena en 1993, donde se acuerda
internacionalmente la importancia del ejercicio de los derechos humanos como
factor clave del desarrollo. En la Declaración del Milenio, base de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), se confirmó la estrecha relación
existente entre el desarrollo sostenible, la seguridad de la paz y el fomento y
la protección de los derechos humanos. En la Declaración del Milenio (2000) los
países participantes acordaron:
Velar por que todos puedan aprovechar los
beneficios de las nuevas tecnologías, en particular de las tecnologías de la
información y de las comunicaciones, conforme a las recomendaciones formuladas
en la Declaración Ministerial 2000 del Consejo Económico y Social.
Los avances
de esta declaración están condicionados por la existencia de un entorno
favorable a las personas en situación de pobreza. La pobreza es
multidimensional, por lo que la lucha contra la misma debe serlo también.
Equivalentemente
la pobreza y la exclusión suponen la vulneración de los derechos humanos, por
lo que la lucha contra la misma es inseparable del ejercicio de los derechos
humanos. La integración de las TIC en el desarrollo se ha consignado
explícitamente en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de, además, se ha
reconocido que las TIC pueden contribuir al logro del resto de objetivos.
Las
organizaciones que forman parte de Naciones Unidas acordaron un modo común de
entender el enfoque de los derechos humanos en las políticas de desarrollo. La
aportación más importante del enfoque de desarrollo basado en los derechos
humanos es que dichos derechos humanos determinan la relación entre los titulares de derechos, individuos y
grupos con pretensiones válidas, y los detentores
de deberes, actores estatales y no estatales con obligaciones correlativas.
En el caso de las TIC se estaría ubicando en el marco de los derechos a la
información, la comunicación y el ciberespacio.
Así, Internet
es un espacio público global, el cual debe ser abierto, asequible y accesible
para todos los individuos. Sin embargo muchos siguen excluidos y, al igual que
el proceso de globalización con el cual está estrechamente ligado, la expansión
del acceso a Internet ocurre en forma desequilibrada y suele ampliar las
desigualdades sociales y económicas. Sin embargo, el Internet puede ser una
poderosa herramienta de movilización social y desarrollo, resistencia a la
injusticia, y expresión de diferencias y creatividad.
Pero Internet
sólo podrá ser un instrumento de empoderamiento para todas las personas y los
pueblos del mundo si se reconocen, protegen y respetan los siguientes derechos:
i) acceso a Internet para todos y todas; ii) libertad de expresión y
asociación; iii) acceso al conocimiento; iv) intercambio de aprendizaje y
creación - software libre y desarrollo tecnológico; v) privacidad, vigilancia y
encriptación; vi) gobernanza de Internet y vii) conciencia, protección y
realización de los derechos.
Solo si se
reconocen, protegen y respetan estos derechos, Internet podrá convertirse en
una herramienta de defensa y ejercicio de los derechos humanos.






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